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domingo, 23 de octubre de 2016

Los prejuicios en los entrenadores de fútbol


Uno se queda con la sensación, cuando termina de ver los partidos de Las Palmas, que el equipo no es capaz de acabar la faena.

Se afloja en su deseo, se lesiona, pierde la concentración, y no consiguen sumar los puntos.

Las decisiones arbitrales parece ser la excusa que está utilizando Las Palmas para no cumplir con el trabajo, pero lo que se está viendo es que lo están dejando a medio hacer.

Quique Setién en las declaraciones después del partido, refiere que los árbitros no están favoreciendo a la Unión Deportiva. Incluso hace un análisis psicológico de los mismos, y dice que pueden ser motivos inconscientes los que lleven a un árbitro a pitar  un penalti contra Las Palmas, un equipo de “abajo”, utilizando sus palabras, y no pitarlo al Villareal. Pero aquí, amigo Setien, he de decirle que uno siempre ha de desconfiar de uno más que de los demás. Muchas veces cuando acusamos a otros de tener intenciones determinadas contra nosotros mismos, realmente lo que hay en juego son intenciones propias, de las cuales nada queremos saber, y por supuesto, nada sabemos. La teoría más importante que da cuenta del funcionamiento de la mente humana, el Psicoanálisis, nos habla de que el ser humano es un sujeto dividido. Su yo consciente nada sabe de su yo inconsciente. En muchas ocasiones hay conflictos entre sus yoes,  siendo el deseo de ganar un deseo consciente, pero anidando en el inconsciente prejuicios, que van en contra de la victoria. ¿Quiere decir esto que Quique Setien quiere perder los partidos? No, pero sí que tiene algunos prejuicios, que además son transmisibles, que están obstaculizando el logro de los objetivos.

Y ¿qué se puede hacer con los prejuicios? Uno no puede terminar con ellos, pero sí puede psicoanalizarlos, para que salgan a la luz, en primer lugar, y dejen de tener un efecto negativo sobre el equipo, posteriormente.

Arriba Las Palmas. 

martes, 23 de agosto de 2016

Valencia C.F. 2- Unión Deportiva Las Palmas 4, un partido para recordar

Los goles que, en la noche de ayer, la Unión Deportiva Las Palmas metía en el estadio de Mestalla, sorprendieron a todos. Goles con dedicatoria que plasmaban la firma de quien los hacía. Dos tantos de cabeza de dos nuevos jugadores, que trajeron de “cabeza” al equipo local. Un penalti tirado con frialdad, en la demostración de que el fútbol es pasión pero también intelecto. Y un último gol, propiciado por nuestro querido Araujo, que sentenciaba el encuentro.

Quique Setien en la rueda de prensa posterior al partido hacía alusión al sufrimiento que su equipo había pasado, sufrimiento que todos sentimos en una segunda parte que se hizo eterna. El Valencia insistía en la portería contraria, en un intento desesperado de meter el balón. El técnico del Valencia, Ayestarán, manifestaba al finalizar el encuentro, que la eficacia de Las Palmas había sido fuera de lo normal. Sin embargo, es diferente jugar disfrutando que obligarse a ganar. Jugar disfrutando siempre tiene unas consecuencias y jugar por obligación tiene otras. El que juega por necesidad, pierde por obligación. Las matemáticas no funcionan en el fútbol, no es quien más veces llega a la portería contraria el que gana, sino el que llega con más deseo.

Y las cuentas ayer fueron claras, cuatro goles que se anotan en la reciente historia de esta nueva temporada. 

domingo, 3 de abril de 2016

El narcisismo en los jugadores de fútbol


Los futbolistas, como otras profesiones que conllevan una gran parte social, como actores, músicos o entrevistadores de televisión, suelen tener un narcisismo elevado, que se ha alimentado, entre otras fuentes,  de los logros y éxitos de la persona. El narcisismo viene determinado, sobre todo, por las primeras experiencias infantiles.

Hay jugadores muy narcisistas que necesitan corroborar en la realidad, continuamente, su nivel de narcisismo, realizando frecuentes acciones que les acerquen a su ideal del yo. Hemos visto en la historia del fútbol, en la historia reciente, casos de este tipo, que todos, seguro, tenemos en nuestras mentes. Hay otros jugadores, por otro lado, menos narcisistas, menos centrados en sí mismos, que suelen ser excelentes compañeros de equipo.

Un equipo de fútbol se hace o se produce con unos y otros jugadores, que muchas veces requieren un trato diferente por parte del entrenador deportivo. 


lunes, 15 de febrero de 2016

La Unión Deportiva se rompe

El juego de Quique Setien está pasando factura a los jugadores de la Unión Deportiva. A un lesionado por partido, Setien tiene que plantearse hacia donde está llevando al equipo. Con exceso de trabajo, algunos jugadores no están aguantando más. Ya ocurrió con Vicente Gómez, en el cual Quique Setién depositaba mucha confianza. Ahora está pasando con Roque Mesa, que ya empieza a tener los primeros síntomas de sobrecarga. El técnico cántabro tiene que escuchar a su equipo; sus cuerpos están hablando.

Llevamos muchas jornadas en las que los jugadores están jugando en otras posiciones diferentes a las que están acostumbrados. Esto puede generarles un plus de estrés que les lleve a una sobrecarga. Jugadores que están teniendo un buen rendimiento, están llegando a un punto donde no pueden más, y se rompen.

El fútbol es un deporte grupal, y si se individualiza se pierden los efectos y beneficios del grupo. Si hay problemas en el equipo, si no hay suficientes jugadores para una posición, no se puede sobrecargar a un miembro, ha de ser el equipo el que haga frente a esa situación, y si para ello hay que cambiar las tácticas de juego, es mejor que sobrecargar y lesionar, que parece estar siendo la estrategia del míster.

Si las cosas no salen como uno quiere, uno tiene que estar dispuesto a cambiar las ideas. Cómo decía Groucho Marx “estos son mis principios, pero si no les gustan, tengo otros”. Seguir fiel a la idea, cueste lo que cueste, suele salir caro, y lo estamos viendo. Llevamos un numero elevado de lesionados que es difícil de sobrellevar, y si no hay un cambio de miras, este número va a aumentar.

Quique Setien ha de plantearse que no está solo con la idea. Que él, también, es parte del grupo.

Una idea es solo eso, una idea. La realidad siempre es mucho más compleja. 

lunes, 18 de enero de 2016

Fantasía y función. Unión Deportiva Las Palmas 0 Atlético de Madrid 2

Sabemos que jugando al fútbol se puede ganar a cualquier equipo de nuestra liga, pero también jugando se puede perder. Y eso fue lo que pasó ayer en el partido que enfrentó a la Unión Deportiva Las Palmas contra el Atlético de Madrid, no pudiendo adelantarse en el marcador en la primera parte, ni posteriormente igualarlo.

Sin embargo ayer, después del 0-2, se notó la ausencia del entrenador de la Unión Deportiva. Cuando el Atlético de Madrid encajó el segundo gol los jugadores amarillos se vinieron abajo anímicamente, aunque siguieron haciendo su labor. Era al entrenador, en ese momento, al que le tocaba “jugar”, mover ficha, pero no lo hizo, como si él, también, se hubiera venido abajo. Y así, en la rueda de prensa posterior al encuentro, decía: “con el 0-2 he preferido no hacer más cambios, porque tampoco íbamos a hacer nada más”. Quedando 20 minutos para finalizar el partido, Quique Setien perdió la fe en su equipo, y se entregó a los cantos y encantos de los de Simeone, y continuó diciendo: “Estábamos jugando contra un equipo extraordinario, consistente, que son más rápidos, que prevén las cosas antes que tú, que tienen una calidad extraordinaria, que son fuertes físicamente...”, como si, por algún momento, se hubiera salido de la función y fantaseara seguir siendo aquel jugador que un día disputó encuentros con los más grandes, y en las más grandes competiciones, posibilidad que le dio ser el que es hoy.

A veces uno se sale de la función, de entrenador, de padre, de psicoanalista, de director de banco, y cuando esto ocurre la misma se pervierte. Si uno se da cuenta debe volver rápidamente a la misma, dejando las fantasías para otro momento. 



domingo, 22 de noviembre de 2015

Quique Setien, un "padre" para la Unión Deportiva


La sensación que teníamos con la Unión Deportiva Las Palmas antes de la llegada de Quique Setien al club, era que faltaba organización y orden en la plantilla, que los jugadores no seguían las indicaciones del entrenador en los partidos, y que, incluso, algunos de ellos parecían haberle perdido el respeto a Paco Herrera. Todo esto jugaba en contra del equipo, llevándonos a unos resultados nada favorecedores para nuestros objetivos.

Nos preguntábamos qué le pasaba a este equipo que parecía ir de aquí para allá sin una dirección segura. Como dice el Psicoanálisis, solo después sabremos, así que ahora podemos decir o interpretar que la función padre o la función paterna, parecía no estarse desarrollando de forma adecuada en la plantilla de los amarillos.

La experiencia nos muestra que si no hubiera algo o alguien que separara a la madre del niño, la unión de ambos duraría más tiempo del conveniente. El padre, o la función padre, que quiere decir que no tiene porque ser el padre biológico, viene a interrumpir dicha relación, siendo necesaria su presencia para que ese ser único, que es el niño con la madre, se divida en dos. Mediante esta separación empieza su proceso de socialización, y el niño se integra en el mundo.

En toda organización empresarial o deportiva, existen unas posiciones en las que se desarrolla la función paterna. El jefe o el entrenador de un equipo, normalmente ocupan esa posición desde la cual dirigen, ordenan y marcan los límites . Sin embargo, muchas veces vemos como esa función se pervierte, o lo que es lo mismo, se altera su estado o desarrollo, apareciendo una serie de síntomas que llevan a la empresa o al equipo al fracaso.

Los síntomas en un equipo de fútbol aparecen cuando no se juega como se entrena, el estado de ánimo no es positivo o las relaciones de los integrantes no son las adecuadas, influyendo todo esto en la marcha del equipo. 

Quique Setien parece haber asumido dicha función en Las Palmas, permitiendo a los ángeles amarillos desarrollar su juego, ante su atenta mirada que señala lo bueno de lo malo, lo permitido de lo prohibido, en definitiva, la ley.


sábado, 7 de noviembre de 2015

Un equipo es un estado de ánimo


Desde el partido de ayer entre la Unión Deportiva Las Palmas y la Real Sociedad no oigo hablar más que del/los estados de ánimo de los jugadores o del equipo. Quique Setien en la rueda de prensa post partido decía “Todos son estados de ánimo”. También Araujo se defendía de las polémicas declaraciones que hizo esta semana diciendo “mi estado de ánimo no estaba bien”. Incluso la prensa deportiva se hacía eco de este aspecto, y el periodista Martín Alonso en La Provincia escribía “El fútbol es un estado de ánimo”.

Pero, ¿a qué se refieren con el estado de ánimo? El estado de ánimo hace referencia a todos aquellos aspectos que tienen que ver con lo psíquico del sujeto, y no con lo físico ni con lo táctico. ¿Y qué es lo psíquico? Lo psíquico son las relaciones entre todas las personas que forman un equipo, jugadores, entrenador, equipo directivo, también son los afectos, los celos y envidias entre los jugadores, los obstáculos, etc. Cuando lo psíquico no está trabajado, puede influir positiva o negativamente en el sujeto, variando considerablemente su juego en un partido, e influyendo en el resultado.

Pensemos ahora en cada uno de nosotros. Cuando tenemos un estado de ánimo bajo, decaído, desilusionado, el resultado de un trabajo que tenemos que hacer no es el mismo, que cuando nuestro estado es animado y alegre. Lo mismo les ocurre a los jugadores, solo que el efecto de ese estado de ánimo va a ser grupal y social.

El psicoanálisis trabaja la parte psíquica del sujeto, y al trabajar lo psíquico permite que lo físico y lo táctico se puedan poner en escena en el terreno de juego durante el partido.

En todo equipo hay dificultades y obstáculos que tienen que ver, en su mayoría, con la personalidad de jugadores y entrenador. Si esas dificultades pueden ser conversadas, analizadas, esos obstáculos se salvan, y entonces lo que dirige el partido es el proyecto deportivo. Cuando los estados de ánimo aparecen en mitad de un partido, lo que dirige el partido no es el proyecto sino la singularidad de cada integrante, y entonces el deporte en vez de una cosa grupal se vuelve individual, que es lo que le pasó a Araujo en el día de ayer. Su estado de ánimo era bueno, y puso en práctica todo lo que él sabe, consiguiendo, incluso, el máximo refuerzo que un jugador puede lograr en un partido, hacer un gol.

Sin embargo, estar a expensas del estado de ánimo de los jugadores, es estar en una montaña rusa que nos va a hacer sufrir mucho. Así que un análisis psíquico o psicoanálisis del equipo, influenciará, positivamente, en los resultados de los partidos.

domingo, 25 de octubre de 2015

Cambio de aires

Muchas veces los cambios son para bien. En el partido de hoy de la Unión Deportiva Las Palmas contra el Villareal Club de Fútbol, se han visto algunos aspectos que no se veían en los últimos encuentros, y me refiero a la defensa sólida que la Unión Deportiva ha hecho, y que ha anulado, casi por completo, las oportunidades de ofensa del equipo contrario. Cuanto mayor sea la capacidad de los jugadores de Las Palmas de sustituir, antes podrán seguir las instrucciones del nuevo entrenador, sin contradicciones internas.



Sin embargo, las victorias siguen sin llegar. A esta Unión Deportiva le está costando el gol, fundir el balón al fondo de la portería. Hoy, posterior al encuentro, refería algún jugador de Las Palmas, que estaba con miedo a jugar después del nefasto resultado del último partido. Después de las derrotas conviene elaborar el duelo para que afectos, como el miedo, no se instalen en los jugadores, y que el deseo de ganar no quede anulado por el temor a fallar. Como hemos dicho otras veces, los partidos ganados no sirven para ganar los nuevos partidos, tampoco los perdidos para perder. Cada vez que uno empieza hay que hacerlo todo de nuevo.