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sábado, 5 de marzo de 2016

Buenas sensaciones en la Unión Deportiva. Las Palmas gana 0-1 frente al Villareal


Hoy la Unión Deportiva Las Palmas, en el partido que le ha enfrentado al Villareal Club de Fútbol, ha demostrado una cosa, que hay grupo, y si hay grupo hay equipo.

Al partido de hoy íbamos con bajas importantes, Aytami, Wakaso, Roque Mesa. Y hemos ganado, lo que demuestra que el proyecto deportivo ha dirigido el juego del equipo, y no la singularidad de cada integrante, ya que entonces el deporte en vez de ser grupal se vuelve individual. Y esto es mérito de todos, equipo técnico, jugadores, equipo directivo, afición. El grupo permanece por encima de las individualidades, y si seguimos así, podremos conseguir grandes triunfos.

Es curiosa la frase que al término del partido refieren varios jugadores: buenas sensaciones, dicen, como si en lugar de un campo de fútbol saliesen de un Spa. Las buenas sensaciones hacen referencia a eso invisible que el grupo produce, a esos lazos de unión que te comprometen con los otros, a dar lo mejor de ti mismo, porque en consonancia, también recibes lo mejor de los otros. El ser humano solo no puede nada. Todo lo aprende del otro. Desde el mismo momento del nacimiento necesita del otro para sobrevivir, pero también para crecer, para avanzar y, como no, para triunfar. El individualismo solo produce la falsa creencia de que solo puedo, y eso, finalmente, siempre termina por hacer fracasar al hombre. Como dice el poeta lo mejor de uno está fuera de uno.

Así que después de estas letras, me quedo con las buenas sensaciones, y sigo imaginando una Unión Deportiva que coseche muchos éxitos. 

viernes, 26 de febrero de 2016

Jugadores perversos


Estos días se está cuestionando la profesionalidad de algunos jugadores de la Unión Deportiva Las Palmas, que no están teniendo comportamientos ejemplares fuera del terreno de juego. Salidas nocturnas, discusiones, peleas, están provocando el rechazo de la afición. Estos jugadores son un quebradero de cabeza para su entrenador, el cual ha de cambiar los planes de juego en el último momento.

Ya ocurrió hace unos meses con Jonathan Viera, que por una falta disciplinaria fue sancionado con no jugar el partido de esa semana. Esta medida, tomada por el equipo técnico, tuvo efectos negativos en el equipo, perdiendo el partido que les enfrentó al Español.

Ahora vuelve a pasar lo mismo. En este caso son otros jugadores los que están en la palestra, poniendo al equipo, nuevamente, en una situación difícil.  

Sergio Araujo, tratando de explicar su conducta ante los medios de comunicación, la justificaba como un acto de inmadurez. Sin embargo, la inmadurez nada tiene que ver con estos comportamientos. Estas actuaciones responden a la existencia, en el futbolista, de deseos en conflicto con el buen hacer deportivo. Deseos que suelen ser del orden del sadismo, la agresividad, el egoísmo a ultranza y una férrea intolerancia a los demás.

Pero las actitudes contrarias al bienestar en el club deportivo acaban generando culpa, culpa que suele ser aliviada con el castigo, aceptando tranquilamente la consecuente sanción. Sin embargo, lo que descubrimos es que la culpa, en forma inconsciente, ya estaba presente en el jugador antes de que cometiese la falta disciplinaria, y el jugador con la falta y el castigo asociado a ella, lo que consigue es aliviar esa culpa. Por eso es importante, desde el equipo técnico, sancionar estas situaciones para que el jugador pueda reintegrarse a su tarea. 

lunes, 15 de febrero de 2016

La Unión Deportiva se rompe

El juego de Quique Setien está pasando factura a los jugadores de la Unión Deportiva. A un lesionado por partido, Setien tiene que plantearse hacia donde está llevando al equipo. Con exceso de trabajo, algunos jugadores no están aguantando más. Ya ocurrió con Vicente Gómez, en el cual Quique Setién depositaba mucha confianza. Ahora está pasando con Roque Mesa, que ya empieza a tener los primeros síntomas de sobrecarga. El técnico cántabro tiene que escuchar a su equipo; sus cuerpos están hablando.

Llevamos muchas jornadas en las que los jugadores están jugando en otras posiciones diferentes a las que están acostumbrados. Esto puede generarles un plus de estrés que les lleve a una sobrecarga. Jugadores que están teniendo un buen rendimiento, están llegando a un punto donde no pueden más, y se rompen.

El fútbol es un deporte grupal, y si se individualiza se pierden los efectos y beneficios del grupo. Si hay problemas en el equipo, si no hay suficientes jugadores para una posición, no se puede sobrecargar a un miembro, ha de ser el equipo el que haga frente a esa situación, y si para ello hay que cambiar las tácticas de juego, es mejor que sobrecargar y lesionar, que parece estar siendo la estrategia del míster.

Si las cosas no salen como uno quiere, uno tiene que estar dispuesto a cambiar las ideas. Cómo decía Groucho Marx “estos son mis principios, pero si no les gustan, tengo otros”. Seguir fiel a la idea, cueste lo que cueste, suele salir caro, y lo estamos viendo. Llevamos un numero elevado de lesionados que es difícil de sobrellevar, y si no hay un cambio de miras, este número va a aumentar.

Quique Setien ha de plantearse que no está solo con la idea. Que él, también, es parte del grupo.

Una idea es solo eso, una idea. La realidad siempre es mucho más compleja.